Serás rico o ya lo eres?

Un rico empresario se horrorizó al ver a un amigo suyo taxista tomándose tranquilamente un refresco en una soleada terraza del centro.

– ¿Por qué no has salido con tu taxi?, le preguntó el empresario.

– Porque ya he ganado lo suficiente hoy, le respondió el taxista.

– ¿Y por qué no continúas trabajando?, insistió el empresario.

– ¿Y qué iba a conseguir con eso?, preguntó a su vez el taxista.

– Ganarías más dinero, fue la respuesta.

De esta manera podrías comprarte un coche mejor, con mejores prestaciones, con un maletero más grande y de mayor número de plazas. Con él también podrías hacer trayectos más largos y llevar a más gente. Así ganarías lo suficiente para comprarte más coches y poder pedir más licencias. De esa manera podrías tener a gente trabajando para ti, incluso podrías tener una flota de taxis. ¡Serías rico como yo!.

– ¿Y qué haría entonces?, preguntó de nuevo el taxista.

– Podrías sentarte y disfrutar de la vida, respondió el empresario.

– ¿Y qué crees que estoy haciendo en este preciso momento?, respondió el satisfecho taxista.

¿Qué necesidad hay de dar tantas vueltas para llegar a un mismo sitio? La no-acción, la sencillez de movimientos, vivir en el aquí y en el ahora, el ahorro de la energía, así se vive de acuerdo con el Tao. Una de las claves es saber aguardar el momento oportuno para la acción, el momento perfecto en el que un movimiento realizado con conciencia propiciará una consecución de actos como la caída de una ficha de dominó: todo fluye y cae por su propio peso. La habilidad para ceder, para fluir sin rigidez, para ir con la corriente en vez de contra, doblándose y adaptándose como un bambú ante los vientos.

MORALEJA

Es el poder que logra el cambio mediante el esfuerzo sin esfuerzo.